Asociación para la agricultura biodinámica en españa

Son muchas las opiniones sobre este tema, muchos agricultores con fincas muy grandes han comprado diversos tipos de máquinas y sistemas de dinamización, ya que esta actividad requiere mucha mano de obra y tiempo a dedicar.

Para el removido se tarda como mínimo 20 minutos en el preparado de María Thun y una hora para los otros preparados. Para remover a mano, la máxima cantidad pueden ser unos 150 litros, con los que podríamos tratar unas 3 hectáreas como mínimo. Si tenemos una finca de 30 hectáreas, para hacer un tratamiento de 500 una sola persona, debería hacer 10 veces el removido de los 150 litros, cómo lo recomendable es hacer 3 tratamientos al año, estamos hablando de 60 horas al año para remover el 500 y otras 30 horas al menos para el 501 (como la pulverización del 501 es muy fina, con la misma cantidad de agua se puede tratar más terreno). Es por este motivo que muchos agricultores han optado por dinamizar por el sistema de “Flowforms o Virbelas”, o con recipientes de acero inoxidable que remueven de forma mecánica los preparados, con un motor eléctrico que invierte el sentido giro cada cierto tiempo.

Nosotros no vamos a decantarnos por una u otra forma de dinamización, ya que cada agricultor es quien mejor sabe cómo sacar adelante el trabajo de su granja, el tiempo y las fuerzas con las que cuenta. Pero no obstante vamos a hacer referencia a lo que dijo Rudolf Steiner sobre este asunto y luego que cada cual haga lo que crea conveniente.

En el Curso de Agricultura de 1924, en la sesión de preguntas y respuestas del día 12 de junio, uno de los asistentes formuló la siguiente pregunta:

¿Se puede usar un agitador mecánico para agitar el estiércol del cuerno para superficies mayores, o no sería correcto eso?

Eso, naturalmente, es algo que puede tomarse en forma estricta o bien se puede decidir permitir que las cosas deriven hacia compromisos diversos.

Es indudable que la agitación manual tiene un significado distinto al de la agitación mecánica. La mentalidad mecanicista, naturalmente no querrá reconocerlo. Pero consideren tan solo la enorme diferencia que hay entre agitar con la mano, incorporando a la agitación todos los sutiles movimientos, todo lo que puede incorporarse, incluso sentimientos, que todo esto se incorpore o que simplemente se lo agite de forma mecánica. Naturalmente, la gente de hoy día no cree que esta diferencia importe, pero lo mismo se ve en la medicina. Pueden creer ustedes que de ningún modo es indiferente el que un remedio se produzca en forma manual o más mecánica.

El hombre le confiere algo a las cosas cuando las procesa, y eso no lo debieran tomar en broma. Me han pedido opinión más de una vez sobre los remedios médicos de Ritter, que seguramente algunos de ustedes conocerán. Quizá sepan que en relación con estos remedios hay quienes cantan muy alto en sus virtudes y quienes propagan que no tienen efecto. Los efectos, naturalmente se dan, pero también estoy convencido de que justamente si estos remedios son introducidos en el comercio general perderán la esencia de su efectividad, porque precisamente para estos remedios no es indiferente que el mismo médico los posea y se los entregue directamente al paciente. Porque el médico aporta, cuando le entrega algo así al paciente, cuando todo eso tiene lugar en un círculo pequeño, un cierto entusiasmo.

Ahora bien, dirán ustedes que el entusiasmo no pesa nada, que no se puede medir. Pero acompaña con su vibración, y los médicos dan cabida al espíritu cuando están entusiasmados. La luz obra intensamente sobre los medicamentos, ¿por qué no ha de obrar la presencia del espíritu? De hecho, es mucho lo que éste media y obra, de modo que actualmente los médicos entusiasmados pueden provocar grandes efectos.

El medicamento de Ritter obra intensamente justo por ese motivo. Se podrán provocar grandes efectos con la asistencia espiritual que se da en el entusiasmo. Pero si se realizan estas cosas de modo industrial y rutinario, probablemente el efecto se evapore. Lo que importa en estas cosas es si se hace algo con todo lo que emana de la mano humana- y es mucho lo que emana de la mano humana- o si se lo hace con una máquina. Pero poco a poco puede resultar que dé una gran satisfacción dedicarse a revolver de esa forma manual de modo que se olvide el proceso mecánico, incluso en el caso de que se necesiten muchos cuernos de vaca. Se llegará al punto en que simplemente se harán estas cosas los domingos después de comer. Esta operación de remover, sin mecánica alguna, será entonces la más bella de las cosas, por ejemplo cuando se haya invitado a numerosas personas un domingo y se les proponga hacerlo como una diversión.

 

Página 118 del libro “Curso de Agricultura Biológico Dinámica” Editorial Rudolf Steiner